Con la muerte de Carlos Fuentes, el panorama de las letras mexicanas se quedó con un gran hueco, ahora hacen falta nombres tan estruendosos como el del mencionado o como el de Octavio Paz, para que llenen ese vacío. Sin embargo, hay una pluma regiomontana que desde hace un poco más de 10 años ha empezado a cimentar su morada dentro del olimpo narrativo nacional.

David Toscana, de formación ingeniero, decidió a la edad de 30 años interrumpir su vida laboral –en la cual no le iba nada mal– para convertirse en escritor de tiempo completo. Fue así, como por casualidad, que México ganó un muy buen escritor.

Autor: David Toscana Editorial: Alfaguara

Autor: David Toscana
Editorial: Alfaguara

En su haber lleva publicados nueve libros, destacándose entre ellos “Santa María del Circo” (1998) y el cual titula esta colaboración.

La muerte de una niña, cuyo cuerpo es hallado en el fondo de un pozo –en el pueblo de Icamole, Nuevo León– desata la trama de “El último lector” (2004). ¿Ahora qué sigue? Pues el que tuvo la mala suerte de toparse con el cadáver, en este caso Remigio, dedicará todos sus esfuerzos a desenmarañar ese misterio hitchcockiano. A usted como lector, a su vez, le tocará la tarea de investigar por qué el libro lleva ese título, para nada azaroso.

La primera reacción de Remigio es recurrir a su padre: el bibliotecario de Icamole (lo cual es una ironía porque en el pueblo no hay clínica pero sí hay biblioteca). De esta manera emprenderán una averiguación literaria; ayudados por los libros discernirán las posibles razones del presunto asesinato.

Si decide hacerse de un ejemplar de “El último lector”, tendrá en sus manos una novela policiaca muy sui géneris, en la cual poco a poco dejará de importar el paradero del asesino y la atención se centrará en la literatura.

Remigio y Lucio –su padre– pedirán consejos a los libros, éstos se convertirán en su “Manual de instrucciones en caso de encontrarse un cadáver en su pozo”. La literatura, la cual sólo es un montón de mentiras para los pobladores de Icamole, se tornará en verdad y los protagonistas unirán sus vidas con las de los personajes de los textos.

Con todo esto, Toscana busca otorgarle su merecido peso a la narrativa, al poder de lo escrito, pues la novela defiende que la realidad puede ser cambiada por la ficción. A usted como lector –de nuevo– le tocará comprobar si esto se consuma en la obra o si se queda en un mero experimento literario.

Una novela breve pero poderosa, que mezcla lo policiaco con la ironía y el humor, algo que el escritor autoexiliado en Polonia bien sabe hacer.

Todavía no es un hecho que David Toscana se convertirá en el nuevo Carlos Fuentes, pero al menos en lo que lleva de carrera literaria ha mostrado señas de que sus aspiraciones están muy por encima de sus contemporáneos. Para los que piensan que se está sobrevalorando al autor en esta colaboración, los invito a leer su obra y a que se formen su propia opinión sobre el regiomontano.