Es el poeta español más leído de todos los tiempos y una de las cimas del teatro español del siglo XX; fue amigo de Salvador Dalí y de Luis Buñuel, murió fusilado el 18 de agosto de 1936 en Granada, por ser republicano y homosexual.

Federico Garcia Lorca de joven

Federico Garcia Lorca de joven

Un mes después de su asesinato, el escritor H.G. Wells, quien en ese tiempo era presidente del Pen Club de Londres (Asociación mundial de escritores), expresó a las autoridades militares de Granada en un telegrama lo siguiente:

“H.G. Wells, presidente del Pen Club de Londres, desea con ansiedad noticias de su distinguido colega Federico García Lorca, y apreciará grandemente la cortesía de una respuesta.”

La respuesta fue ésta:

“Coronel gobernador de Granada a H.G. Wells. Ignoro lugar hállase don Federico García Lorca. –Coronel Espinosa.”

Y así como así, el poeta de nuestra lengua desapareció y la represión franquista se impuso.

Ahora hagamos un flashback para quitarnos el mal sabor de boca.

Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros, Granada, el 5 de junio de 1898. A los 17 años entró a estudiar Filosofía y Letras, al mismo tiempo que Derecho en la Universidad de Granada. Ahí participa en un centro de reunión de los artistas granadinos, llamado El Rinconcillo.

Se dedica a viajar por España en compañía de sus compañeros de escuela entre 1916 y 1917, hasta aterrizar en Madrid en 1919, donde se instaló en la residencia de estudiantes.

Aquí hacemos un paréntesis para hablar de esta etapa de su vida, por la sencilla razón de que en dicha residencia de estudiantes coincidió con otros dos genios: uno cineasta y el otro pintor, así que se creó una gran relación entre la poesía, el cine y la pintura, con los representantes más destacados de esas disciplinas.

Federico García Lorca, Luis Buñuel Portolés y Salvador Felipe Jacinto Dalí i Doménech convivieron un par de años en esa residencia madridista, durante los cuales crearon fuertes lazos de amistad –mismos que se vieron interrumpidos en momentos por pleitos entre ellos– y pudieron ponerse con contacto con las diversas corrientes estéticas y movimientos de vanguardia que se estaban gestando en Europa, llegaron incluso a asistir a conferencias de científicos y artistas como Albert Einstein, Marie Curie y Le Corbusier. Cada uno se formó en relación con los otros.

El primero en llegar a la residencia fue Buñuel y al año arribó Lorca, de quien el cineasta dijo lo siguiente: “…a Federico se lo debo todo. Es decir, sin él, yo no habría sabido lo que era la poesía.”

Dos años después Dalí completó el trío. El fruto más evidente de esta relación artística multidisciplinar fue “El perro andaluz”, cortometraje surrealista que comienza con un ojo/luna cortado por una navaja/nube. Una obra de arte completa.

Dalí (izquierda), Buñuel (centro) y Lorca (a la derecha de Buñuel)

Dalí (izquierda), Buñuel (centro) y Lorca (a la derecha de Buñuel)

Cerramos este paréntesis y volvemos a la obra de García Lorca.

Tras sus años de estudio llegó a situarse en la llamada Generación del 27, un movimiento literario español que contenía a Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Miguel Hernández y Luis Cernuda.

La Generación del 27 se formó a partir del homenaje que el grupo hizo a Luis de Góngora en 1927, al conmemorarse el tercer centenario de su fallecimiento.

Este movimiento buscó un lenguaje poético propio, pero sin olvidarse de las tradiciones, pues era obvia su admiración por Góngora. Fue así que unían la tradición con la vanguardia en sus nuevas fórmulas poéticas. Y lo nuevo en esa época era el surrealismo, corriente que explora el mundo de lo inconsciente, en busca de la belleza absoluta, la cual está por encima de la realidad.

La obra de Lorca está alimentada de obsesiones: el amor, el deseo y la esterilidad, son temas constantes en su trabajo. Estas obsesiones se materializan mediante los personajes apasionados, mayormente mujeres, quienes se rebelan contra el statu quo.

La metáfora es clave en cualquiera de sus trabajos y construye, de esta manera, una simbología propia que será recurrente, como la figura de la luna, el agua, el caballo y el jinete y la tierra, entre otros símbolos.

Entre sus libros de poesía destacan: “Poema del cante jondo”, “Oda a Salvador Dalí”, “Romancero gitano”, “Poeta en Nueva York” y “Sonetos del amor oscuro”.

Por su parte, en teatro escribió “Mariana Pineda”, “Así que pasen cinco años”, “Bodas de sangre” y “La casa de Bernarda Alba”, por mencionar algunas de sus obras dramáticas.

En este año no tenemos el gusto de contar con la presencia en vida ni de Dalí, ni de Buñuel ni de Lorca, lamentablemente. Pero su legado está presente en la actualidad. Resulta casi imposible pensar en una reunión de talentos de esa magnitud en estos momentos.

Federico García Lorca vivió solamente 38 años y justo este lunes lo recordamos a 78 años de su deceso.